Y ya está aquí el producto de todos nuestros desvelos, lagrimas y alegria cristalizado. Una gran revista que tiene mucho que ofrecerte. Vitral, una revista para jóvenes, una revista para ti.
Empastando Teclas
lunes, 30 de mayo de 2011
viernes, 25 de marzo de 2011
La edición en el entorno digital
El proceso de transformación que hemos vivido en el mundo, principalmente con la aparición de las Nuevas Tecnologías de la Información y Comunicación (NTIC) ha ocasionado cambios sustanciales en la forma de producción de los libros. Ante tal situación, la industria editorial ha tenido que poner atención en este suceso para modificar su forma de trabajo.En la actualidad, los soportes digitales van a la alza a la hora de comercializar los textos. Además, las nuevas generaciones ya nacen inmersas en la era de internet, por lo que el valor del libro cae de manera considerable. La “era google” sustituye a la “era Gutenberg”.
Algunos editores se siente amenazados ante el nuevo entorno digital, pero el problema no es si se impondrá una u otra tecnología. La clave el “pensar el digital”, es decir saber entender que estas dos formas pueden ir de la mano y que pueden convivir sin que necesariamente una excluya a la otra.
La potencia del mercado en línea de la editorial decantará a los autores hacia una editorial u otra, es decir, aumentará la notoriedad e importancia de la marca editorial en el mundo on-line. El problema al que se enfrenta el nuevo editor es en como transmitir valores a unas generaciones educadas por unos elementos multimedia basados en tecnologías en las que interactúan el texto, la imagen y el sonido.
El término Web 2.0 hace referencia a la segunda generación de tecnologías web, a una evolución de las aplicaciones tradicionales hacia aplicaciones web enfocadas al usuario final, en la que los usuarios producen la información que ellos mismos consumen. Esta tecnología ha precipitado la irrupción de métodos que facilitan la lectura, y el seguimiento de marcas y noticias. También permiten el almacenamiento de contenidos a través de blogs, redes sociales.
La producción en el entorno digital
La producción tanto en la forma tradicional (en papel) como en el entorno digital son muy parecidas. Autor, editor, producción, distribución, cliente, son parte del proceso convencional.
En lo digital el autor y el cliente están presentes. Los demás personajes de la cadena se adaptan al nuevo proceso de producción.
Algunos de los nuevos procesos de producción son los siguientes:
Edición bajo demanda: El cliente solicitará los libros que necesita y el editor fabricará el número solicitado.
De tiras costas: Se trata de imprimir cantidades muy bajas de un determinado libro.
Edición digital: Los libros se editan para ser comercializados como e-book a través de las descargas de los clientes mediante una plataforma informática. EL proceso de pre-impresión en la producción editorial digital es similar al de la edición tradicional en papel, pero implica disponer del archivo electrónico del manuscrito en forma XML.
Una vez recibido el manuscrito en la editorial se realiza todo el proceso de corrección. Una vez maquetado se procede a la preparación del PDF y de allí se envía a la imprenta offset.
Desde ese documento matriz se podrá en un futuro producir un PDF para la impresión digital, fabricar un e-book para su descarga en “distribuidores de archivos digitales” como contenido digital, parcial o totalmente, en internet.
Desde ese documento matriz se podrá en un futuro producir un PDF para la impresión digital, fabricar un e-book para su descarga en “distribuidores de archivos digitales” como contenido digital, parcial o totalmente, en internet.
JIMENEZ, Francisco. Gil Manuel. “La edición en el entorno digital”, en: Carmen Parvo y cols. Manual de edición. Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (CERLALC). Colombia. 2009. pp. 110-127.
martes, 22 de marzo de 2011
Promoción: hacer que la gente desee comprar el libro

El término promoción, en la industria editorial, hace referencia a todos los mecanismos empleados por una editorial para dar a conocer un libro y, a su vez, hacer que ésta desee comprarlo. Si no llegara a existir una estrategia por parte del editor para la comercialización de los manuscritos, la venta de estos podría ser demasiado baja.
Existen seis elementos promocionales que se usan con frecuencia: 1) el forro del libro; 2) ejemplares de obsequio para reseñas en periódicos y revistas; 3) presentaciones; 4) anuncios entre libreros; 5) visitas de vendedores a librerías, escuelas y demás; 6) algún tipo de publicidad impresa.
Forro o camisa
Se usa como “gancho visual” para que el cliente se sienta atraído para saber más del libro pues aquí se colocan datos sobre quien es el autor, opiniones vertidas sobre el escrito y otros detalles. Anteriormente algunas editoriales solían colocar elogios a favor del libro, sin embargo, en la actualidad se trata de dar una idea mas objetiva sobre el texto.
Ejemplares para reseña
Si se usa de manera inteligente, los ejemplares para reseña suelen ser la forma más efectiva y económica de promoción.
Si se usa de manera inteligente, los ejemplares para reseña suelen ser la forma más efectiva y económica de promoción.
Los libros destinados a este fin deben ser enviados a periódicos, revistas y columnistas, a radio y a televisión. La lista de personas a quien se envía debe ser elaborada cuidadosamente. Tiempo después de enviar el material se hace una revisión de publicaciones para determinar quienes enviaron reseñas sobre el libro recibido. Si después de varias ocasiones de haber enviado textos a un determinado medio éste no ha realizado ninguna reseña se debe quitar de la lista.
Copias para presentación
Es una forma de publicidad gratuita de parte de personas cuyas opiniones pueden influir en el público. Lideres de opinión, especialistas en la materia del libro, conferencistas, son personas aptas para realizar las reseñas.
Es una forma de publicidad gratuita de parte de personas cuyas opiniones pueden influir en el público. Lideres de opinión, especialistas en la materia del libro, conferencistas, son personas aptas para realizar las reseñas.
Anuncios del editor
Como su nombre lo señala, son avisos sobre la aparición de nuevos ejemplares.
Visita del representante de ventas
Ésta es una de las estrategias, a la hora de vender un libro, más importantes que hay. El encargado en la editorial de ofrecer los libros a universidades, librerías, bibliotecas, es el gerente de ventas. Su trabajo es indispensable para que un texto sea conocido.
Espacios publicitarios
Los espacios publicitarios se refieren a cuando una empresa editorial inserta publicidad en algún medio (periódico o revistas) para dar a conocer un libro. Las grandes empresas editoriales cuentan con un departamento de publicidad que contrata directamente sus anuncios.
Los espacios publicitarios se refieren a cuando una empresa editorial inserta publicidad en algún medio (periódico o revistas) para dar a conocer un libro. Las grandes empresas editoriales cuentan con un departamento de publicidad que contrata directamente sus anuncios.
Carteles
Estos generalmente reproducen la portada del libro o del folleto promocional, y son enviados a librerías y fijados en otros sitios.
Estos generalmente reproducen la portada del libro o del folleto promocional, y son enviados a librerías y fijados en otros sitios.
Anuncios por correo
Es un medio que se usa con mayor frecuencia. Su modo de empleo está enfocado en ciertos grupos de la población. Esto último es una diferencia con la estrategia de espacios publicitarios pues en ellos se abarca a un público más general mientras que el método por correo se centra en compradores específicos.
SMITH, Datus, C. “Promoción: hacer que la gente desee comprar el libro” en Guía para la publicación de libros. México. Universidad de Guadalajara. 1991. pp. 131-147.
SMITH, Datus, C. “Promoción: hacer que la gente desee comprar el libro” en Guía para la publicación de libros. México. Universidad de Guadalajara. 1991. pp. 131-147.
viernes, 18 de marzo de 2011
El libro por dentro y por fuera
Antes de proceder a enlistar las partes de un libro cabe decir que en este renglón no hay normas fijas, por lo que las partes pueden cambiar de una obra a otra o variar ligeramente en algunas editoriales.1. Cubierta o primera de forros. En ella deben indicarse el nombre del autor, título de la obra, nombre de la editorial.
2. Segunda de forros. Por lo general va en blanco pero algunas editoriales la ocupan para anunciar otras obras del autor
3. Páginas falsas. Son las páginas 1 y 2. Por lo general van en blanco, también se le conoce como páginas de cortesía
4. Falsa portada, anteportada. Es la páginas 3 y por lo general lleva sólo el nombre del libro
5. Contraportada. Es la páginas 4 suele aparecer en blanco. En ocasiones aparece el nombre del traductor o del ilustrador
6. Portada. Es la página 5, lleva los siguientes datos: nombre del autor; título completo de la obra y subtítulo; nombre y logotipo de la editorial; lugar donde se halla establecida la editorial
7. Página legal. Es la página 6 En ella se colocan los datos que por ley lleva el libro: propietario de los derechos de autor; fecha de publicación; nombre y domicilio de la editorial; los números ISBN correspondientes a la obra completa; la leyenda “Impreso en México”.
8. Dedicatoria o epígrafe. Es la página 7. Asimismo, la página 8 aparecerá en blanco a fin de que el texto inicie en página impar
9. Índice general. Es la lista de las partes, en capítulos
10. Texto. Es el cuerpo del libro escrito.
11. Apéndices o anexos
12. Bibliografía
13. Vocabulario
14. Índices analíticos.
15. Índices de laminas: Ilustraciones, gráficas, cuadros
16. Índice general.
17. Colofón. Obedece a disposiciones legales: nombre y dirección del impresor; fecha en que terminó de imprimirse la obra; número de ejemplares.
18. Tercera de forros. Va en blanco aunque en algunas ocasiones algunas editoriales la ocupan con fines publicitarios para registrar los títulos publicados o los que están por publicarse.
19. Cuarta de forros o contraportada. Aquí se coloca una pequeña presentación del libro.
La fe de erratas se puede incluir en las últimas páginas del libro.
Divisiones del libro
Dentro de la hoja existen otras clasificaciones:
Caja o mancha
Es el espacio que ocupa el espacio donde va a estar el texto o la tipografía. Se excluye los márgenes (espacios en blanco alrededor).
Cornisa
Es un espacio en blanco que se encuentra arriba de la caja. En ella, se puede repetir ya sea el título del libro o capítulo, o el nombre del autor.
Tipos de papel
En las empresas editoriales, se agrupan de la siguiente manera: a) naturales, sin recubrimiento, b) size press o pigmentados y estucados o cuchés.
Folio
Nosotros lo conocemos como el número de página. Estos son progresivos y se pueden colocar a la cabeza o al pie de texto en los márgenes.
Márgenes
Son cuatro márgenes: superior o de cabeza, inferior (de pie o falda), exterior o de corte, interior (de lomo o medianil).
Roberto Zavala Ruíz: “El libro por dentro y por fuera”, en: El libro y sus orillas, UNAM, México, 2003, p. 21-33, 51-62.
miércoles, 16 de marzo de 2011
martes, 15 de marzo de 2011
Diseño del libro

En una editorial o imprenta, independientemente de que sepa o no de la materia, debe haber alguien especifico que revise los detalles del libro. En algunos casos, el diseñador puede ser también ilustrador, caligrafista, hacer mapas y otras labores.
El diseñador debe tener buen gusto artístico y suficiente conocimiento del proceso de edición de libros que le permita escoger entre las opciones prácticas existentes. El diseñador busca proyectar un libro que a la vez sea atractivo y logre transmitir las ideas del autor y el ilustrador de manera más clara e inteligible posible.
El diseñador debe estar familiarizado con las técnicas de composición, impresión y encuadernación existentes en su país. No tiene que pensar sólo en la presentación física, también debe considerar los costos, no sólo en beneficio del editor, sino también del lector.
En el caso de un libro, el diseñador debe conocer la cantidad de letras que tiene el manuscrito para pensar en diferentes diseños, el tamaño de los tipos, si las páginas serán grandes o pequeñas, con márgenes estrechos o amplios, y poco o mucho espacio entre los renglones. El método más sencillo para obtener esta estimación consiste en seleccionar una cuartilla, conocer el número de caracteres que tiene y multiplicar esta cifra por el número de cuartillas de que consta el manuscrito.
La mayor aportación que el diseñador puede hacer al público es encontrar una presentación atractiva, legible y nítida, aun bajo costo para la editorial que se traduzca en un menor precio al comprador.
El diseñador debe supervisar el “trabajo artístico” (ilustraciones, mapas, cartas o tablas) para que éste sea acorde con el libro. Las partes del libro que despiertan mayor interés en los diseñadores son la potada y el forro exterior, y la página que abre cada capítulo.
El diseño de la cubierta y frecuentemente de la portada, puede incluir letras hechas a mano o de tipo diferente al usado en el resto del libro. El reto de diseñar el foro de un libro consiste en crear algo que atraiga a la vista y al mismo tiempo resulte algo económicamente viable.
Para elegir una imprenta es necesario que cumpla con ciertos factores como la calidad de su mano de obra, integridad comercial, escrupuloso mantenimiento a su equipo, cumplimiento de los plazos acordados y sus precios.
El diseñador debe decidir en cuanto a la composición tipográfica, el tipo de impresión, el papel en que se llevará a cabo ésta y la encuadernación. El éxito del diseñador radica en crear una obra de arte agradable para todos con un presupuesto reducido.
Datus C. Smith: “6. Diseño del libro”, en: Guía para la publicación de libros, UdeG/ASEDIES-México, 1991.
El diseñador debe tener buen gusto artístico y suficiente conocimiento del proceso de edición de libros que le permita escoger entre las opciones prácticas existentes. El diseñador busca proyectar un libro que a la vez sea atractivo y logre transmitir las ideas del autor y el ilustrador de manera más clara e inteligible posible.
El diseñador debe estar familiarizado con las técnicas de composición, impresión y encuadernación existentes en su país. No tiene que pensar sólo en la presentación física, también debe considerar los costos, no sólo en beneficio del editor, sino también del lector.
En el caso de un libro, el diseñador debe conocer la cantidad de letras que tiene el manuscrito para pensar en diferentes diseños, el tamaño de los tipos, si las páginas serán grandes o pequeñas, con márgenes estrechos o amplios, y poco o mucho espacio entre los renglones. El método más sencillo para obtener esta estimación consiste en seleccionar una cuartilla, conocer el número de caracteres que tiene y multiplicar esta cifra por el número de cuartillas de que consta el manuscrito.
La mayor aportación que el diseñador puede hacer al público es encontrar una presentación atractiva, legible y nítida, aun bajo costo para la editorial que se traduzca en un menor precio al comprador.
El diseñador debe supervisar el “trabajo artístico” (ilustraciones, mapas, cartas o tablas) para que éste sea acorde con el libro. Las partes del libro que despiertan mayor interés en los diseñadores son la potada y el forro exterior, y la página que abre cada capítulo.
El diseño de la cubierta y frecuentemente de la portada, puede incluir letras hechas a mano o de tipo diferente al usado en el resto del libro. El reto de diseñar el foro de un libro consiste en crear algo que atraiga a la vista y al mismo tiempo resulte algo económicamente viable.
Para elegir una imprenta es necesario que cumpla con ciertos factores como la calidad de su mano de obra, integridad comercial, escrupuloso mantenimiento a su equipo, cumplimiento de los plazos acordados y sus precios.
El diseñador debe decidir en cuanto a la composición tipográfica, el tipo de impresión, el papel en que se llevará a cabo ésta y la encuadernación. El éxito del diseñador radica en crear una obra de arte agradable para todos con un presupuesto reducido.
Datus C. Smith: “6. Diseño del libro”, en: Guía para la publicación de libros, UdeG/ASEDIES-México, 1991.
jueves, 10 de marzo de 2011
Correctores de estilo. Camilo Ayala Ochoa/ Alejandro Zenker

El trabajo de un corrector de estilo es callado y por supuesto, su nombre no luce ni en las páginas legales, ni en los colofones. En el mercado editorial, lo común es que las editoriales paguen $25 por cuartilla corregida, auque esto varía dependiendo de la complejidad del escrito.
Generalmente, quienes cobran poco son personas improvisadas avaladas por una buena ortografía; y casi todos los correctores se desempeñan como tales en el lapso que les deja un trabajo que asegura un modesto salario.
La UNAM adolece de una pésima formación; deficiencia que es producto de un sistema educativo que tiene el sindicato de matearos como lastre. En los últimos años, la UNAM se ha preocupado por facilitar la obtención de titulo, porque aumente el número de matriculados, auque no suba el nivel académico, pero habría que pensar acerca de un programa de realfabetización para universitarios.
Muy pocos universitarios redactan con lógica y secuencia, Internet ha propiciado la hechura de trabajos con tijeras y engrudo, o se opta por el fúsil o incluso el refrito. Existen docentes que no se atreven a escribir e investigadores ilegibles a los que hay que reescribirles los textos. El corrector en esos casos es más un redactor.
La UNAM es una escuela de diseñadores, editores, redactores, aunque no exista la carrera como tal. Los correctores de estilo en la UNAM son sindicalizados y la plaza se gana por escalafón, concurso, antigüedad y puntaje otorgado en las labores políticas.
Hablando de manuales de estilo, la libertad de expresión y la libertad de cátedra son cuestiones que han impedido su implantación. El sello editorial universitario es uniforme en cuanto al rigor de su presentación y la atención a las obligaciones jurídico-administrativas de la edición, pero no hay trabas en el lenguaje, los universitarios pueden decir lo que quieran y los correctores de estilo deben cuidar que esté bien dicho.
El mundo produce hoy tal cantidad de textos, que no alcanzan los correctores disponibles. El mundo necesita a los correctores pero no lo sabe, y vive cada vez más sin ellos y por otro lado, surgen más herramientas de corrección automática que, sin lugar a dudas, son deficientes. No sólo la labor del corrector de estilo se tiene que profesionalizar, sino la de toda la cadena involucrada en el quehacer editorial.
Camilo Ayala Ochoa, “Correctores de estilo”, en: Quehacer editorial, núm. 8, p.7-22, Alejandro Zenker, “Día del corrector, de cómo se puede vivir sin correctores, pero por qué siguen siendo imprescindibles”, en: Quehacer editorial, núm. 8, p.23-27.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

