
En una editorial o imprenta, independientemente de que sepa o no de la materia, debe haber alguien especifico que revise los detalles del libro. En algunos casos, el diseñador puede ser también ilustrador, caligrafista, hacer mapas y otras labores.
El diseñador debe tener buen gusto artístico y suficiente conocimiento del proceso de edición de libros que le permita escoger entre las opciones prácticas existentes. El diseñador busca proyectar un libro que a la vez sea atractivo y logre transmitir las ideas del autor y el ilustrador de manera más clara e inteligible posible.
El diseñador debe estar familiarizado con las técnicas de composición, impresión y encuadernación existentes en su país. No tiene que pensar sólo en la presentación física, también debe considerar los costos, no sólo en beneficio del editor, sino también del lector.
En el caso de un libro, el diseñador debe conocer la cantidad de letras que tiene el manuscrito para pensar en diferentes diseños, el tamaño de los tipos, si las páginas serán grandes o pequeñas, con márgenes estrechos o amplios, y poco o mucho espacio entre los renglones. El método más sencillo para obtener esta estimación consiste en seleccionar una cuartilla, conocer el número de caracteres que tiene y multiplicar esta cifra por el número de cuartillas de que consta el manuscrito.
La mayor aportación que el diseñador puede hacer al público es encontrar una presentación atractiva, legible y nítida, aun bajo costo para la editorial que se traduzca en un menor precio al comprador.
El diseñador debe supervisar el “trabajo artístico” (ilustraciones, mapas, cartas o tablas) para que éste sea acorde con el libro. Las partes del libro que despiertan mayor interés en los diseñadores son la potada y el forro exterior, y la página que abre cada capítulo.
El diseño de la cubierta y frecuentemente de la portada, puede incluir letras hechas a mano o de tipo diferente al usado en el resto del libro. El reto de diseñar el foro de un libro consiste en crear algo que atraiga a la vista y al mismo tiempo resulte algo económicamente viable.
Para elegir una imprenta es necesario que cumpla con ciertos factores como la calidad de su mano de obra, integridad comercial, escrupuloso mantenimiento a su equipo, cumplimiento de los plazos acordados y sus precios.
El diseñador debe decidir en cuanto a la composición tipográfica, el tipo de impresión, el papel en que se llevará a cabo ésta y la encuadernación. El éxito del diseñador radica en crear una obra de arte agradable para todos con un presupuesto reducido.
Datus C. Smith: “6. Diseño del libro”, en: Guía para la publicación de libros, UdeG/ASEDIES-México, 1991.
El diseñador debe tener buen gusto artístico y suficiente conocimiento del proceso de edición de libros que le permita escoger entre las opciones prácticas existentes. El diseñador busca proyectar un libro que a la vez sea atractivo y logre transmitir las ideas del autor y el ilustrador de manera más clara e inteligible posible.
El diseñador debe estar familiarizado con las técnicas de composición, impresión y encuadernación existentes en su país. No tiene que pensar sólo en la presentación física, también debe considerar los costos, no sólo en beneficio del editor, sino también del lector.
En el caso de un libro, el diseñador debe conocer la cantidad de letras que tiene el manuscrito para pensar en diferentes diseños, el tamaño de los tipos, si las páginas serán grandes o pequeñas, con márgenes estrechos o amplios, y poco o mucho espacio entre los renglones. El método más sencillo para obtener esta estimación consiste en seleccionar una cuartilla, conocer el número de caracteres que tiene y multiplicar esta cifra por el número de cuartillas de que consta el manuscrito.
La mayor aportación que el diseñador puede hacer al público es encontrar una presentación atractiva, legible y nítida, aun bajo costo para la editorial que se traduzca en un menor precio al comprador.
El diseñador debe supervisar el “trabajo artístico” (ilustraciones, mapas, cartas o tablas) para que éste sea acorde con el libro. Las partes del libro que despiertan mayor interés en los diseñadores son la potada y el forro exterior, y la página que abre cada capítulo.
El diseño de la cubierta y frecuentemente de la portada, puede incluir letras hechas a mano o de tipo diferente al usado en el resto del libro. El reto de diseñar el foro de un libro consiste en crear algo que atraiga a la vista y al mismo tiempo resulte algo económicamente viable.
Para elegir una imprenta es necesario que cumpla con ciertos factores como la calidad de su mano de obra, integridad comercial, escrupuloso mantenimiento a su equipo, cumplimiento de los plazos acordados y sus precios.
El diseñador debe decidir en cuanto a la composición tipográfica, el tipo de impresión, el papel en que se llevará a cabo ésta y la encuadernación. El éxito del diseñador radica en crear una obra de arte agradable para todos con un presupuesto reducido.
Datus C. Smith: “6. Diseño del libro”, en: Guía para la publicación de libros, UdeG/ASEDIES-México, 1991.
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