lunes, 30 de mayo de 2011

Vitral A través de tus sentidos

Y ya está aquí el producto de todos nuestros desvelos, lagrimas y alegria cristalizado. Una gran revista que tiene mucho que ofrecerte. Vitral, una revista para jóvenes, una revista para ti.


viernes, 25 de marzo de 2011

La edición en el entorno digital

El proceso de transformación que hemos vivido en el mundo, principalmente con la aparición de las Nuevas Tecnologías de la Información y Comunicación (NTIC) ha ocasionado cambios sustanciales en la forma de producción de los libros. Ante tal situación, la industria editorial ha tenido que poner atención en este suceso para modificar su forma de trabajo.


En la actualidad, los soportes digitales van a la alza a la hora de comercializar los textos. Además, las nuevas generaciones ya nacen inmersas en la era de internet, por lo que el valor del libro cae de manera considerable. La “era google” sustituye a la “era Gutenberg”.


Algunos editores se siente amenazados ante el nuevo entorno digital, pero el problema no es si se impondrá una u otra tecnología. La clave el “pensar el digital”, es decir saber entender que estas dos formas pueden ir de la mano y que pueden convivir sin que necesariamente una excluya a la otra.

La potencia del mercado en línea de la editorial decantará a los autores hacia una editorial u otra, es decir, aumentará la notoriedad e importancia de la marca editorial en el mundo on-line. El problema al que se enfrenta el nuevo editor es en como transmitir valores a unas generaciones educadas por unos elementos multimedia basados en tecnologías en las que interactúan el texto, la imagen y el sonido.

El término Web 2.0 hace referencia a la segunda generación de tecnologías web, a una evolución de las aplicaciones tradicionales hacia aplicaciones web enfocadas al usuario final, en la que los usuarios producen la información que ellos mismos consumen. Esta tecnología ha precipitado la irrupción de métodos que facilitan la lectura, y el seguimiento de marcas y noticias. También permiten el almacenamiento de contenidos a través de blogs, redes sociales.

La producción en el entorno digital

La producción tanto en la forma tradicional (en papel) como en el entorno digital son muy parecidas. Autor, editor, producción, distribución, cliente, son parte del proceso convencional.
En lo digital el autor y el cliente están presentes. Los demás personajes de la cadena se adaptan al nuevo proceso de producción.

Algunos de los nuevos procesos de producción son los siguientes:
Edición bajo demanda: El cliente solicitará los libros que necesita y el editor fabricará el número solicitado.
De tiras costas: Se trata de imprimir cantidades muy bajas de un determinado libro.
Edición digital: Los libros se editan para ser comercializados como e-book a través de las descargas de los clientes mediante una plataforma informática. EL proceso de pre-impresión en la producción editorial digital es similar al de la edición tradicional en papel, pero implica disponer del archivo electrónico del manuscrito en forma XML.

Una vez recibido el manuscrito en la editorial se realiza todo el proceso de corrección. Una vez maquetado se procede a la preparación del PDF y de allí se envía a la imprenta offset.
Desde ese documento matriz se podrá en un futuro producir un PDF para la impresión digital, fabricar un e-book para su descarga en “distribuidores de archivos digitales” como contenido digital, parcial o totalmente, en internet.


JIMENEZ, Francisco. Gil Manuel. “La edición en el entorno digital”, en: Carmen Parvo y cols. Manual de edición. Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (CERLALC). Colombia. 2009. pp. 110-127.

martes, 22 de marzo de 2011

Promoción: hacer que la gente desee comprar el libro


El término promoción, en la industria editorial, hace referencia a todos los mecanismos empleados por una editorial para dar a conocer un libro y, a su vez, hacer que ésta desee comprarlo. Si no llegara a existir una estrategia por parte del editor para la comercialización de los manuscritos, la venta de estos podría ser demasiado baja.


Existen seis elementos promocionales que se usan con frecuencia: 1) el forro del libro; 2) ejemplares de obsequio para reseñas en periódicos y revistas; 3) presentaciones; 4) anuncios entre libreros; 5) visitas de vendedores a librerías, escuelas y demás; 6) algún tipo de publicidad impresa.


Forro o camisa

Se usa como “gancho visual” para que el cliente se sienta atraído para saber más del libro pues aquí se colocan datos sobre quien es el autor, opiniones vertidas sobre el escrito y otros detalles. Anteriormente algunas editoriales solían colocar elogios a favor del libro, sin embargo, en la actualidad se trata de dar una idea mas objetiva sobre el texto.



Ejemplares para reseña
Si se usa de manera inteligente, los ejemplares para reseña suelen ser la forma más efectiva y económica de promoción.


Los libros destinados a este fin deben ser enviados a periódicos, revistas y columnistas, a radio y a televisión. La lista de personas a quien se envía debe ser elaborada cuidadosamente. Tiempo después de enviar el material se hace una revisión de publicaciones para determinar quienes enviaron reseñas sobre el libro recibido. Si después de varias ocasiones de haber enviado textos a un determinado medio éste no ha realizado ninguna reseña se debe quitar de la lista.


Copias para presentación
Es una forma de publicidad gratuita de parte de personas cuyas opiniones pueden influir en el público. Lideres de opinión, especialistas en la materia del libro, conferencistas, son personas aptas para realizar las reseñas.


Anuncios del editor

Como su nombre lo señala, son avisos sobre la aparición de nuevos ejemplares.


Visita del representante de ventas

Ésta es una de las estrategias, a la hora de vender un libro, más importantes que hay. El encargado en la editorial de ofrecer los libros a universidades, librerías, bibliotecas, es el gerente de ventas. Su trabajo es indispensable para que un texto sea conocido.


Espacios publicitarios
Los espacios publicitarios se refieren a cuando una empresa editorial inserta publicidad en algún medio (periódico o revistas) para dar a conocer un libro. Las grandes empresas editoriales cuentan con un departamento de publicidad que contrata directamente sus anuncios.

Carteles
Estos generalmente reproducen la portada del libro o del folleto promocional, y son enviados a librerías y fijados en otros sitios.


Anuncios por correo

Es un medio que se usa con mayor frecuencia. Su modo de empleo está enfocado en ciertos grupos de la población. Esto último es una diferencia con la estrategia de espacios publicitarios pues en ellos se abarca a un público más general mientras que el método por correo se centra en compradores específicos.



SMITH, Datus, C. “Promoción: hacer que la gente desee comprar el libro” en Guía para la publicación de libros. México. Universidad de Guadalajara. 1991. pp. 131-147.

viernes, 18 de marzo de 2011

El libro por dentro y por fuera

Antes de proceder a enlistar las partes de un libro cabe decir que en este renglón no hay normas fijas, por lo que las partes pueden cambiar de una obra a otra o variar ligeramente en algunas editoriales.

1. Cubierta o primera de forros. En ella deben indicarse el nombre del autor, título de la obra, nombre de la editorial.
2. Segunda de forros. Por lo general va en blanco pero algunas editoriales la ocupan para anunciar otras obras del autor
3. Páginas falsas. Son las páginas 1 y 2. Por lo general van en blanco, también se le conoce como páginas de cortesía
4. Falsa portada, anteportada. Es la páginas 3 y por lo general lleva sólo el nombre del libro
5. Contraportada. Es la páginas 4 suele aparecer en blanco. En ocasiones aparece el nombre del traductor o del ilustrador
6. Portada. Es la página 5, lleva los siguientes datos: nombre del autor; título completo de la obra y subtítulo; nombre y logotipo de la editorial; lugar donde se halla establecida la editorial
7. Página legal. Es la página 6 En ella se colocan los datos que por ley lleva el libro: propietario de los derechos de autor; fecha de publicación; nombre y domicilio de la editorial; los números ISBN correspondientes a la obra completa; la leyenda “Impreso en México”.
8. Dedicatoria o epígrafe. Es la página 7. Asimismo, la página 8 aparecerá en blanco a fin de que el texto inicie en página impar
9. Índice general. Es la lista de las partes, en capítulos
10. Texto. Es el cuerpo del libro escrito.
11. Apéndices o anexos
12. Bibliografía
13. Vocabulario
14. Índices analíticos.
15. Índices de laminas: Ilustraciones, gráficas, cuadros
16. Índice general.
17. Colofón. Obedece a disposiciones legales: nombre y dirección del impresor; fecha en que terminó de imprimirse la obra; número de ejemplares.
18. Tercera de forros. Va en blanco aunque en algunas ocasiones algunas editoriales la ocupan con fines publicitarios para registrar los títulos publicados o los que están por publicarse.
19. Cuarta de forros o contraportada. Aquí se coloca una pequeña presentación del libro.
 La fe de erratas se puede incluir en las últimas páginas del libro.

Divisiones del libro

Dentro de la hoja existen otras clasificaciones:

Caja o mancha
Es el espacio que ocupa el espacio donde va a estar el texto o la tipografía. Se excluye los márgenes (espacios en blanco alrededor).
Cornisa
Es un espacio en blanco que se encuentra arriba de la caja. En ella, se puede repetir ya sea el título del libro o capítulo, o el nombre del autor.
Tipos de papel
En las empresas editoriales, se agrupan de la siguiente manera: a) naturales, sin recubrimiento, b) size press o pigmentados y estucados o cuchés.
Folio
Nosotros lo conocemos como el número de página. Estos son progresivos y se pueden colocar a la cabeza o al pie de texto en los márgenes.
Márgenes
Son cuatro márgenes: superior o de cabeza, inferior (de pie o falda), exterior o de corte, interior (de lomo o medianil).



Roberto Zavala Ruíz: “El libro por dentro y por fuera”, en: El libro y sus orillas, UNAM, México, 2003, p. 21-33, 51-62.

martes, 15 de marzo de 2011

Diseño del libro


En una editorial o imprenta, independientemente de que sepa o no de la materia, debe haber alguien especifico que revise los detalles del libro. En algunos casos, el diseñador puede ser también ilustrador, caligrafista, hacer mapas y otras labores.

El diseñador debe tener buen gusto artístico y suficiente conocimiento del proceso de edición de libros que le permita escoger entre las opciones prácticas existentes. El diseñador busca proyectar un libro que a la vez sea atractivo y logre transmitir las ideas del autor y el ilustrador de manera más clara e inteligible posible.

El diseñador debe estar familiarizado con las técnicas de composición, impresión y encuadernación existentes en su país. No tiene que pensar sólo en la presentación física, también debe considerar los costos, no sólo en beneficio del editor, sino también del lector.

En el caso de un libro, el diseñador debe conocer la cantidad de letras que tiene el manuscrito para pensar en diferentes diseños, el tamaño de los tipos, si las páginas serán grandes o pequeñas, con márgenes estrechos o amplios, y poco o mucho espacio entre los renglones. El método más sencillo para obtener esta estimación consiste en seleccionar una cuartilla, conocer el número de caracteres que tiene y multiplicar esta cifra por el número de cuartillas de que consta el manuscrito.

La mayor aportación que el diseñador puede hacer al público es encontrar una presentación atractiva, legible y nítida, aun bajo costo para la editorial que se traduzca en un menor precio al comprador.

El diseñador debe supervisar el “trabajo artístico” (ilustraciones, mapas, cartas o tablas) para que éste sea acorde con el libro. Las partes del libro que despiertan mayor interés en los diseñadores son la potada y el forro exterior, y la página que abre cada capítulo.

El diseño de la cubierta y frecuentemente de la portada, puede incluir letras hechas a mano o de tipo diferente al usado en el resto del libro. El reto de diseñar el foro de un libro consiste en crear algo que atraiga a la vista y al mismo tiempo resulte algo económicamente viable.

Para elegir una imprenta es necesario que cumpla con ciertos factores como la calidad de su mano de obra, integridad comercial, escrupuloso mantenimiento a su equipo, cumplimiento de los plazos acordados y sus precios.

El diseñador debe decidir en cuanto a la composición tipográfica, el tipo de impresión, el papel en que se llevará a cabo ésta y la encuadernación. El éxito del diseñador radica en crear una obra de arte agradable para todos con un presupuesto reducido.





Datus C. Smith: “6. Diseño del libro”, en: Guía para la publicación de libros, UdeG/ASEDIES-México, 1991.

jueves, 10 de marzo de 2011

Correctores de estilo. Camilo Ayala Ochoa/ Alejandro Zenker




El trabajo de un corrector de estilo es callado y por supuesto, su nombre no luce ni en las páginas legales, ni en los colofones. En el mercado editorial, lo común es que las editoriales paguen $25 por cuartilla corregida, auque esto varía dependiendo de la complejidad del escrito.

Generalmente, quienes cobran poco son personas improvisadas avaladas por una buena ortografía; y casi todos los correctores se desempeñan como tales en el lapso que les deja un trabajo que asegura un modesto salario.

La UNAM adolece de una pésima formación; deficiencia que es producto de un sistema educativo que tiene el sindicato de matearos como lastre. En los últimos años, la UNAM se ha preocupado por facilitar la obtención de titulo, porque aumente el número de matriculados, auque no suba el nivel académico, pero habría que pensar acerca de un programa de realfabetización para universitarios.

Muy pocos universitarios redactan con lógica y secuencia, Internet ha propiciado la hechura de trabajos con tijeras y engrudo, o se opta por el fúsil o incluso el refrito. Existen docentes que no se atreven a escribir e investigadores ilegibles a los que hay que reescribirles los textos. El corrector en esos casos es más un redactor.

La UNAM es una escuela de diseñadores, editores, redactores, aunque no exista la carrera como tal. Los correctores de estilo en la UNAM son sindicalizados y la plaza se gana por escalafón, concurso, antigüedad y puntaje otorgado en las labores políticas.

Hablando de manuales de estilo, la libertad de expresión y la libertad de cátedra son cuestiones que han impedido su implantación. El sello editorial universitario es uniforme en cuanto al rigor de su presentación y la atención a las obligaciones jurídico-administrativas de la edición, pero no hay trabas en el lenguaje, los universitarios pueden decir lo que quieran y los correctores de estilo deben cuidar que esté bien dicho.

El mundo produce hoy tal cantidad de textos, que no alcanzan los correctores disponibles. El mundo necesita a los correctores pero no lo sabe, y vive cada vez más sin ellos y por otro lado, surgen más herramientas de corrección automática que, sin lugar a dudas, son deficientes. No sólo la labor del corrector de estilo se tiene que profesionalizar, sino la de toda la cadena involucrada en el quehacer editorial.




Camilo Ayala Ochoa, “Correctores de estilo”, en: Quehacer editorial, núm. 8, p.7-22, Alejandro Zenker, “Día del corrector, de cómo se puede vivir sin correctores, pero por qué siguen siendo imprescindibles”, en: Quehacer editorial, núm. 8, p.23-27.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Letras, páginas y misterio: 32º Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería




Por Abigail Saucedo

Murallas de papel rodeando a decenas de individuos, letras de amor, depresión y esperanza fluyendo entre cada espacio vacío y una exquisita música de fondo confirmo qué lugar era aquel: El palacio de Minería presentando la 32º Feria Internacional del Libro.

Una larga fila a la entrada permitía reconocer el primer sitio a donde se tenía que acudir, en el letrero se observaba la palabra “taquilla”, monedas igual a boleto, boleto igual a paquetería gratuita, objetos en la paquetería igual a acceso a ese anhelado lugar.

Un pequeño stand abarrotado de personas se percibe de inmediato. La información es lo que las personas buscan, pero no sólo eso, también muchos buscan llevarse el “recuerdito” y aquí los separadores sobran.

Calles de alfombra en distintas direcciones aparecen, Santillana, Era, Larousse y muchas otros sellos editoriales buscan la atracción de lectores apasionados hasta su hogar temporal. Folletos son ofrecidos a las manos que tienen sed de conocimiento.

A los lados, largos pasajes con las puertas de par en par muestran otra gran cantidad de pequeños, medianos y grandes ejemplares dispuestos a ser trasladados de mano en mano hasta su poseedor final. Los primeros libros tienen ya las pastas empalmadas, las primeras páginas separadas y las huellas digitales de cientos de dedos en sus esquinas, pero ¿qué se puede hacer?, si es lo que todo libro desea, ser abierto, leído, soñado.

Las escaleras desgastan sus peldaños, otro día y más zapatos desfilan por ahí, y al subir, un nuevo piso lleno de sabiduría aparece al terminar la escalinata. A los lados, algunos los callejones conducen hacia diferentes salas, unos llevan donde libros recién nacidos tienen su presentación al mundo, otros encaminan hacia conferencistas expresando su humilde y extraordinaria opinión sobre diversos temas y más allá otras sendas conducen hacia lugares de descanso y de liberación fisiológica, que nunca pueden faltar.

La palabra “descuento” aparece en repetidas ocasiones, el lugar se llena, pequeños empujones aparecen, esta vez el acoso no es al prójimo, sino a los textos, “quién lo agarra, lo gana”, la competencia se siente, pero se disimula bien. Un libro, la invitación a un viaje privado de nuevas experiencias, todos buscan aquel que es especial para cada uno. El dinero siempre parece ser insuficiente, tantos títulos maravillosos, tantas obras deseadas, pero hay que elegir uno o algunos, los mejores.

Después de varia horas, se recorre todo de nuevo, una y otra vez, y asombrosamente siempre habrá un libro que pasó inadvertido en la pasada ocasión, los públicos se distinguen, los niños se amontonan donde hay más colores, jóvenes por aquí, científicos por allá, intelectuales sostienen libros más pesados, estudiantes por aquí y allá.

Las bolsas de adquisición transitan, caras de satisfacción saben que es la hora de abandonar el lugar, emergen al corazón de México sabiendo que han hecho lo correcto, las sonrisas surcan su rostro, un nuevo misterio obtenido ahora está entre sus manos, listo para ser descubierto, esta vez por alguien más.

martes, 22 de febrero de 2011

Desarrollo editorial: De la idea al libro

Es al propiciar el desarrollo editorial cuando el editor asume plenamente su doble papel de promotor cultural y prudente hombre de negocios. Estos nunca deben estar separados.

Labor del editor

El departamento editorial de una casa editora es la clave del éxito o del fracaso. El manuscrito es la base sobre la cual se desenvuelve todo el trabajo editorial. Sin contar con ideas que pueden resultar útiles o de interés para el público y sin una preparación aceptable para el lector, el esfuerzo editorial resulta completamente inútil.

En la toma de estas desiciones, el editor inteligente no hace el trabajo solo. Lo importante es que en el proceso editorial estén representados los puntos de vista de todas las áreas que en él intervienen.

Manejo de manuscritos

El simple manejo adecuado de los manuscritos que ingresan exige una atención especial para evitar la pérdida de los mismos, la tardanza en la respuesta a los autores en cuanto a la aceptación o el rechazo de trabajos y otros problemas. Pero existe una segunda razón de mayor importancia: asegurar un metódico e inteligente procedimiento con miras al acto más importante en el proceso editorial: la desición de publicar o no el libro.

Evaluación del manuscrito para su publicación

Es probable que hasta la mitad o dos terceras partes de los manuscritos sean rechazados.
Primera lectura: el texto es leído por un miembro del equipo editorial, generalmente es para tener un vistazo general del tema y determinar si amerita el gasto que requiere su publicación.
El consultor: Este es un especialista en la materia abordada por el manuscrito sujeto a consideración, o puede ser una autoridad en cuestiones de estilo literario, o tener otras cualidades. Su principal labor es orientar en la casa editora si el tema tratado en el manuscrito puede ser publicado o muchas veces aporta sugerencias para que ese texto sea mejorado.

El editor antes de tomar la desición de publicar o no un libro debe contar con los elementos siguientes:

1. Un conocimiento personal de los libros
2. Editores especializados en la empresa
3. Consultores: Especialista en la materia
4. Departamentos de producción y ventas
5. Departamento de finanzas
6. Estudio de mercadotecnia (en algunas ocasiones)

Los editores no tienen que publicar todo tipo de libros una empresa puede prestar atención particular a libros de texto, otra a la literatura, etc.

Cómo llega el manuscrito a la editorial

Si una editorial es relativamente nueva, se dará a conocer porque el editor va en busca de los manuscritos o porque algún autor que allá publicado ya ahí, la recomendará con más colegas.

Personal: El departamento editorial tiene como principal responsabilidad captar manuscritos.
 Buscadores de texto: Son personas ajenas a la casa editorial que se encargan de contactar a autores para que publiquen libros en determinada editorial.
Premios: Llaman la atención del publico hacia obras meritorias y hacia la importancia del libro en general.
Agentes literarios: El agente literario trabaja para autores con cierto renombre. Este personaje recibe el manuscrito del autor, lo propone a distintas editoriales y, si es aceptado, negocia con una de los editores los términos de contrato para su cliente.

Principales proyectos de desarrollo

Series: Algunas series están claramente limitadas pero otras son abiertas y pueden ser sostenidas mientras se mantenga su popularidad. Mientras unas series requieren de minuciosa planeación y promoción desde su inicio, otras pueden desenvolverse naturalmente.

Libros de texto y lecturas suplementarias: Muchas veces exigen mucho esfuerzo durante un periodo prolongado.

Libros de consulta: Estos exigen a las editoriales años de realización y una inversión considerable de recursos.






Datus C. Smith: “4. Desarrollo editorial: de la idea al libro”, en: Guía para la publicación de libros, UdeG/ASEDIES-México, 1991

viernes, 18 de febrero de 2011

Aspectos financieros


La editorial, como cualquier otro negocio, espera recibir más dinero del que invierte. La manera más segura de aumentar los ingresos es vender más libros. El principio fundamental de la edición es: los costos por unidad de libro se reducen drásticamente en la medida en que aumente la cantidad de ejemplares impresos.

Costos

Es posible llevar los costos editoriales de dos maneras. La primera es llevar un registro minucioso de lo que ocurre en cada etapa del proceso y clasificar los costos en las siguientes categorías:
 Costos de preparación editorial
 Costos de manufactura
 Costos de comercialización y distribución

Un segundo método se emplea para calcular la cantidad de ejemplares que serán impresos y su precio al menudeo.

Costos automáticamente variables
1. El pago de los derechos de autor
2. Pagos a la imprenta correspondiente por gastos de impresión y encuadernación
3. Pagos por los materiales que serán utilizados
Costos no variables
1. Preparación editorial
2. Composición de los originales
Costos de promoción
 Costos generales

Ingresos

Los factores que determinan los ingresos por ventas no son percibidos con claridad por el público en general. A continuación abordaremos los 4 factores principales que deben ser tomados en cuanta por el editor para calcular ingresos probables:

1. Precio al público: Por lo general, el precio al público depende de la región del mundo en que nos encontremos.
2. Cantidad de ejemplares vendidos: Este es el rubro de mayor riesgo en cualquier proyecto editorial. Al no concretarse una buena venta de alguna edición, todos los cálculos que se hayan hecho no sirven para nada
3. Descuentos a librerías y otros clientes: Los vendedores de libros siempre reciben un descuento por parte del editor.
4. Costos eventuales de comercialización: Estos incluyen comisiones a ciertos tipos de representantes de ventas, deudas incobrables de compradores, gastos de envío en casos en que la editorial asume la responsabilidad.

Costos versus ingresos

El genio editorial se encuentra en la visión y capacidad analítica con que el editor determina cómo incrementar cantidades, reducir precios y al mismo tiempo obtener mayores ganancias.

El ahorro de los costos por ejemplar cuando se aumenta el numero de ellos en la actualidad no es la misma en distintos países. Sin embargo, en cualquier país del mundo es valido el principio de que los costos por copia se reducen en proporción al aumento del tiraje.

Calculo para la recuperación de inversión

El método que suelen emplear los editores para determinar los tirajes y precios de venta es calcular el punto de recuperación del dinero invertido, es decir, la cantidad de ejemplares que es necesario vender para recuperar los costos de producción.

Primeramente, el editor calcula el margen por ejemplar que a través de otros gastos será destinado para cubrir los costos de producción. Los costos totales de producción se dividen entre la cifra correspondiente a este margen; el número resultante representa la cantidad de ejemplares que necesitan ser vendidos para recuperar su inversión.

Derechos subsidiarios

En estos se incluye el permiso a otros editores para otras reimpresiones, la concesión de derechos de traducción autorización para incluir fragmentos de antologías y autorización para presentar la obra en teatro, TV, radio o cine. Aunque este tipo de ingresos queda generalmente en las manos del autor sin compensación para el editor

El editor, igual que otros hombres de negocios, tiene una especie de permiso por parte de la sociedad para publicar libros con fines lucrativos. Al arriesgar, paga a la sociedad por este privilegio.








Datus C. Smith: “3. Aspectos financieros”, en: Guía para la publicación de libros, UdeG/ASEDIES-México, 1991.

martes, 15 de febrero de 2011

Guía para la publicación de libros




Publicación de libros y desarrollo nacional

1. Estrategia y objetivos generales

La educación es una inversión básica para el desarrollo económico, y los libros son las mejores herramientas de la educación. Independientemente de las cuestiones nacionalistas y el deseo natural de la mayoría de los países de tener sus propias industrias editoriales, una industria local del ramo es necesaria incluso si se tiene acceso a libros provenientes del extranjero.

Pero el argumento de mayor peso para los gobernantes, aun si consideran que las observaciones citadas son demasiado filosóficas, es que los jóvenes o adultos que apenas empiezan a leer deben estar interesados en disfrutar de su recién adquirida afición.

Una vez que los dirigentes nacionales han sido convencidos de la necesidad de contar con una industria editorial propia el siguiente paso consiste en persuadirlos de las medidas adecuadas que se deben tomar para lograr tal objetivo. Obviamente, la problemática varía de un país a otro. Algunos con población numerosa pueden emprender un proyecto amplio de desarrollo editorial; en cambio, otras pequeñas naciones no pueden esperar un desarrollo completo a mediano plazo, pero pueden al menos dar algunos pasos en la preparación y tal vez también producción de textos escolares para los niveles educativos básicos.


2. Socios en el mundo de los libros

Se requiere del esfuerzo de todo un equipo humano para producir un libro y hacerlo llegar a las manos del lector. Cada miembro de dicho equipo desempeña un papel específico y ninguno puede faltar.

Independientemente del grado de desarrollo alcanzado por algún país o de la complejidad o sencillez de su economía, existen cuatro elementos indispensables para crear una industria editorial. Los tres primeros son los siguientes: el autor, quien escribe el manuscrito; el impresor, que transforma el manuscrito en libro, y el vendedor, que se encarga de poner a la venta los ejemplares producidos. Pero es el cuarto protagonista quien desempeña el papel central y cuyo trabajo pasa desapercibido para el público en general: se trata del editor. Este asume la tarea de estratega y organizador del esfuerzo conjunto, reúne a los tres primeros elementos y, generalmente, corre los riesgos comerciales.

El autor
Es el creador o formulador de las ideas que serán comunicadas al mundo a través de un libro. Él es quien conjunta palabras, fotos, gráficas, tablas y demás recursos mediante los cuales se presentan sus ideas. Aunque estamos acostumbrados a pensar que el autor es una persona –como Shakespeare, al-Ghazzali, Cervantes o Camoens–, el autor, en un sentido legal y contractual, puede ser un grupo, una institución o incluso un gobierno.

El impresor
El impresor es el fabricante del libro. Recibe del editor el manuscrito, hace la composición tipográfica, encuadra la edición y lo devuelve impreso al editor. Bajo circunstancias normales el impresor casi nunca juega un papel determinante en la toma de decisiones acerca del contenido del libro, sólo le corresponde realizarlo según las especificaciones del editor y recibir el pago correspondiente.

El vendedor de libros
El vendedor recibe los libros directa o indirectamente del editor, comprándolos a un precio menor al que tiene que pagar el cliente en una librería, o de alguna otra forma. Generalmente el vendedor es la última persona, aparte del consumidor, en la cadena que inicia con el autor.

El editor
En este apartado abordaremos el cuarto elemento, el editor, quien, aparte de tener sus propias responsabilidades, juega el papel de coordinador general de la empresa editorial. El editor ocupa un lugar central en relación con los demás elementos. Este recibe el manuscrito de manos del autor, aporta el capital que se requiere, contrata los servicios de dibujantes, traductores y otros especialistas en la materia; turna a la imprenta el trabajo y lo supervisa; luego distribuye los libros producidos en los mercados potenciales. El editor pone en marcha toda la maquinaria de la edición.


Datus C. Smith: “5. Corrección del manuscrito”, en: Guía para la publicación de libros, UdeG/ASEDIES-México, 1991.




jueves, 10 de febrero de 2011

De lo analógico a lo digital. El futuro de la enseñanza de la composición. Por Daniel Cassany.


Comunicación y desarrollo

El lenguaje verbal es uno de los elementos asociados al proceso de hominización. Según los antropólogos, el diálogo y la conversación sirven, entre otras cosas, para repartir el trabajo, coordinar esfuerzos y estructurar las personas en organizaciones complejas (empresas, ciudades, estados) que permiten conseguir objetivos inalcanzables para un individuo aislado.

La invención de la escritura hace 3.000 años ensanchó las prestaciones del habla y supuso avances incuestionables en el devenir humano. Con la grafía el habla se cosifica, despersonaliza, descontextualiza, objetiviza, entre otras facultades.

Del mismo modo, el desarrollo en el siglo XX de las tecnologías del habla (telégrafo, telefonía, etc.) y de los medios de comunicación de masas (radio, periodismo, televisión, etc.) tuvo una influencia indiscutible en los procesos de interacción (intercambio, colonización cultural, dominación política, etc.) y globalización de las distintas comunidades humanas.

En los albores del siglo XXI estamos asistiendo a una enésima expansión de la capacidad comunicativa humana. En los países más desarrollados, la tecnología digital ha sustituido de modo casi completo a la analógica en los ámbitos de producción del discurso escrito (correspondencia personal, comercial y empresarial, textos académicos y científicos, publicaciones editoriales) y su transmisión (correo electrónico, internet).

En lo pragmático, el soporte digital favorece la creación de comunidades o tribus virtua - les, de personas que comparten rasgos particulares y que se conectan, interactúan y se desarrollan como grupo a través del entorno digital. lo digital posibilita el desarrollo de comunidades basadas en cualquier tipo de propósito o actividad, más allá de las “fronteras” tradicionales.

La publicación analógica de revistas y libros o el envío de circulares por correo postal aumenta de precio. Además, el coste ecológico que puede tener el uso de papel (tala de árboles, procesamiento de la masa de papel, etc.) resulta ofensivo con la supuesta “limpieza” de la tecnología informática.

En lo discursivo, el soporte digital rompe definitivamente la linealidad del discurso y organiza el contenido textual de manera hiper e intertextual. Si los enlaces internos (intratextuales) entre componentes de un mismo discurso son el fundamento del hipertexto, los enlaces externos entre textos diferentes nos introducen en el ámbito de la interrtextualidad.

En libros y artículos impresos, las referencias son retroactivas porque remiten solo a documentos elaborados en el pasado. Al contrario, los enlaces de documentos digitales son proactivos ya que sólo se refieren a sitios web del presente o del futuro, puesto que las webs se actualizan periódicamente, y tienen por objetivo ofrecer al usuario acceso inmediato a más información. La web no es otra cosa que un documento gigantesco de unos cuantos centenares de millones de páginas, producidas por millones de autores y almacenadas en centenares de miles de computadoras de todo el mundo.

Respecto al proceso de composición, las distintas aplicaciones informáticas inciden de modo sustancial en la tarea de escribir. Si bien el nuevo verificador equivale al cuaderno de ortografía, el libro de gramática y el diccionario a los CD en línea, o las teclas de copiar y pegar a las tijeras, el pegamento y la goma de borrar, el entorno digital integra todos estos recursos en la computadora, con el fin de que el autor pueda usarlos simultáneamente y de modo casi automático.

El advenimiento del entorno digital en el uso de la escritura está cambiando de manera profunda las prácticas comunicativas en los planos pragmático, discursivo y procesual. Internet facilita el surgimiento de comunidades sociales particulares, al margen de los grupos administrativos y lingüísticos habituales, que rompen el tradicional aislamiento monocultural. Surgen géneros discursivos nuevos, con estructura, registro y fraseología particulares, y la computadora está cambiando el perfil cognitivo de los escritores, que descargan las tareas más mecánicas en la máquina para concentrarse en la estrategia comunicativa. Un nuevo orden escrito emerge al ritmo que se impone lo digital.

En el aula

Existen tres ámbitos en el proceso de alfabetización: la alfabetización tradicional, centrada en la capacidad de usar la correspondencia habla-escritura; la alfabetización funcional, centrada en las capacidades comunicativas de usar la lectura y la escritura de modo eficaz (comprender ideas generales y secundarias, discriminar datos relevantes e irrelevantes, hacer inferencias, etc.) en el mundo letrado analógico, y la alfabetización digital, centrada en las capacidades específicas que impone el soporte digital en el uso de la escritura, esbozadas más arriba.

Puntos, relacionados con el equilibrio entre lo analógico y lo digital en el aula:

Comunidades discursivas: El entorno digital abre un abanico amplísimo de posibilidades: e-mails y listas de distribución, chats de discusión de temas de interés, participación en programas internacionales de intercambio de datos, etc. Estas opciones resultan sobretodo relevantes para los centros más aislados (escuelas únicas, rurales, pueblos alejados, etcétera).

Usos análogos: La escritura analógica sigue teniendo vida y utilidad en un mundo eminentemente digital, como género manuscrito particular (tarjetas para regalos, dedicatorias, cheques, notas), como producto final de recepción (lectura de libros, cartas, etc.) y como herramienta complementaria para algunas subtareas de la composición digital.

Destrezas manuales y técnicas: La irrupción del paradigma digital exige incluir en el programa educativo las destrezas manuales y técnicas implicadas en el uso de la computadora (manejo del teclado, dactilografía, mantenimiento de la computadora, condiciones de seguridad, acceso a internet, al lector de CD, etc.) y de los programas más básicos (email, edición de hipertextos, etc.). El aprendiz debe dominar la tecnología analógica con la misma destreza que la digital.

Computadoras y gramática: El alumno debe aprender a usar estos nuevos formatos de manera adecuada; por ejemplo, debe conocer los límites del verificador gramatical , debe tener criterios para elegir el sinónimo apropiado para cada contexto, debe poder elegir entre las distintas opciones que ofrece un corrector de estilo Todas estas cuestiones exigen tener conocimientos lingüísticos relevantes sobre la estructura del idioma y el uso de la escritura en cada contexto; pierden interés los aspectos más mecánicos y superficiales (reglas de ortografía, conjugaciones verbales), que resuelve automáticamente la máquina.

En definitiva, la llegada del entorno digital también está provocando cambios importantes en el ámbito educativo. Si queremos que la didáctica de la escritura siga respondiendo a los usos sociales, externos a la escuela, y que el alumno aprenda en el aula lo que necesita saber hacer en la comunidad, no podemos olvidar este cambio tan trascendental.


Cassany, Daniel Cassany, “De lo analógico a lo digital, El futuro de la enseñanza de la composición”, en: Revista Latinoamericana de Lectura, año 21, junio de 2000, núm. 2, 11 p..

jueves, 3 de febrero de 2011

Elogio (innecesario) de los libros/Carlos Monsivais


En conjunto se lee menos, y la lectura dista de ocupar el sitio real y mitológico de otro tiempo, donde las resonancias de los libros eran inmensas, así sólo la minoría leyera de modo regular. No se dispone de un sistema de información bibliográfica que oriente y ahorre esfuerzos; disminuye, por razones de la cultura de masas, el valor atribuido a la lectura; no procede, con la rapidez debida, la actualización tecnológica, y así sucesivamente.

¿Cómo afecta la globalización los procesos de lectura?

 Las industrias culturales de Norteamérica imponen dos grandes zonas del consumo: los bestsellers y la literatura de autoayuda o superación personal.
 Internet obliga a un mucho mayor ejercicio de la lectura, así sea fragmentaria y opuesta a las prácticas antiguas de concentración, y también distribuye un cúmulo informativo desconocido y abrumador.
 El universo de la imagen, la iconosfera, desplaza en la vida colectiva al universo del libro.

La lectura es el ingreso a la racionalidad, la fantasía, la grandeza de los idiomas, el don de extraer universos de la combinación de las palabras. Se pueden multiplicar las ofertas y el acceso a los libros, pero los grandes lectores, los lectores profesionales, por así decirlo, seguirán siendo minoría. Por lo demás, se modifica el acercamiento a la lectura. La cultura fílmica es hoy otra ruta formativa y lo visual se propone como la vía mayoritaria. Sin embargo, nada remplaza ni puede remplazar a la lectura en lo tocante a la comprensión de la historia, la sociedad y los seres humanos, a la estructuración lógica del conocimiento y al simple hecho de la comunicación inteligible

Si uno al leer no es otro y no es otros, no es nadie. La ventaja de frecuentar lo impreso no consiste en la superioridad sobre los demás (imposible de obtener por un mero ejercicio óptico), sino en el cambio interno; en la certeza de que uno ha sido mejor que de costumbre mientras lee, y volverá a remontar algunas de sus limitaciones cuando recuerde lo leído.

A los políticos, los mercadólogos (los nuevos poderes tras el trono) y los asesores de imagen (el nuevo trono) les aconsejan: “Hablen como la gente de la calle”, como si pudiesen hablar de otra manera. Por lo común, la secularización de las sociedades los obliga a retroceder, pero jamás desisten. Resultan un tanto desalentadoras las campañas gubernamentales “en favor de la lectura”. El alejamiento orgánico de la lectura de parte de la clase gobernante ha tenido, entre otros, un costo: la ausencia de medidas de protección.

Educación y lectura

En América Latina en relación con otros países es aún insuficiente el número de inscritos en la enseñanza superior. ¿De qué se habla cuando se anuncia la “catástrofe educativa”?: La incapacidad de las escuelas públicas y privadas de actualizar los métodos de enseñanza, la distorsión de las dificultades de la literatura. “No entiendo poesía, se me hace muy difícil”. La identificación entre lectura y compromisos de adquisición del título universitario. La deserción sistemática de los obligados a trabajar o a buscar empleo; el crecimiento de la población escolar y la disminución constante de recursos del Estado en el caso de escuelas públicas. En la educación pública la burocracia se expande, son lamentables los salarios de los profesores, las instalaciones son ruinosas y los planes de estudios se improvisan cada tres años.


De la lectura como privilegio óptico

En cualquier sociedad sólo una minoría lee, y su proporción jamás crece al ritmo exacto de la demografía. Lo usual es el consumo de unos cuantos libros (por lo común entendido como cumplimiento de tareas de clase) y abundan las copias xerox.

Y el fenómeno se agrava con la inexistencia de un sistema de bibliotecas digno de tal nombre. Pero en América Latina nunca se le ha reconocido provecho alguno al acto de leer, calificado de “obsesión de grupos”; Leer “está bien” si se viaja en avión, si se está enfermo, si se convalece o si se requieren temas de sobremesa. Hasta allí. Y con esto pierde la sociedad, al abandonar una de sus ventajas primordiales: la lectura como estructura personal del conocimiento. El que no lee se acerca a las ideas con miedo, rechazo previo, encono o veneración parroquial; el que lee puede hacer eso mismo, pero es menor el número de probabilidades.

Y no se impulsa la lectura desde las instituciones educativas, ya que, en el fondo, no creen posible animar a los estudiantes a hacer lo que los funcionarios desdeñan. El analfabetismo funcional es sin duda la relación dominante con la lectura. Hay una impresión dominante: leer es dejar de ver lo interesante, leer es renunciar al ejercicio de la vista.

La literatura del self help o de autoayuda pertenece al territorio de las generaciones, ya sin el menor sentido de culpa respecto a sus deberes hacia los libros. La lectura de los alejados de los libros leen en rigor además de lo evidente (cómics, periódicos deportivos, libros de superación personal, textos religiosos, divulgaciones de historia nacional e internacional, manuales de la especialidad), leen a través de los diálogos del cine y la televisión), de los mensajes, de la publicidad, del habla de los cómicos televisivos.

Del Mercado del Libro

En 1992, Jaime Labastida, director de Siglo XXI, fue categórico: “Lo que hace falta no son campañas de promoción de la lectura, ni que los libros tengan mejores precios, ni tampoco que existan más bibliotecas y librerías. No necesitamos este tipo de estímulos porque los estímulos son mentales. Cuando hay verdadero interés, la actividad de la lectura se desarrolla por sí misma”.

Los “estímulos mentales”, surgen de factores muy variados: las tradiciones de familia y comunidad, la vida estudiantil, las redes amistosas, las modas, las tendencias místicas y paramísticas, los deseos de superación, los descubrimientos personales. Los métodos de acercamiento al libro distan de haberse agotado, entre otras cosas porque nunca se han intentado de manera rigurosa y sistemática.

Octavio Paz declaró: “… Y no lee porque no se ha inculcado en los hogares, ni en las escuelas, el amor a la lectura…”. La descripción de Paz no es justa. Las campañas de alfabetización han sido importantísimas y el desbordamiento de la enseñanza media y superior ha disminuido el antiintelectualismo en la sociedad. El libro ha llegado errática pero significativamente a sectores que antes lo ignoraban, que si se inhiben ante los precios es por la ausencia del hábito social que considere productivo el gasto económico en un objeto de conocimiento.

¿Cuántos lectores quedan?

Algunas de las causas son:

 El peso, tan señalado, de las rutinas televisivas. El morbo sí es pasión genuina de los lectores y los divulgadores de lo leído a medias.
 Se busca complacer de modo primordial al "lector real o posible", superficial en extremo, descuidado, atravesado por el rencor social, que satisface sus demandas noticiosas al revisar las cabezas de los periódicos.
 Las dificultades adquisitivas se acrecientan. La lectura se encarece y se “privatiza”, y el problema se acentúa por la escasez de bibliotecas públicas.
 La desconfianza casi instintiva ante lo afirmado en diarios y revistas, lo que se complementa con la credulidad casi instintiva ante los frutos del sensacionalismo.







Carlos Monsiváis: Elogio (innecesario) de los libros.
Ponencia presentada en el 6º. Congreso Nacional de Lectura, 2004.
Fundalectura, Colombia.